CATHERINE CONTRERAS

Beraca 2005 “La revolución ha comenzado”

Catherine Contreras - 25 años
Guayaquil, Ecuador.

Crecí y me eduqué con valores cristianos, siempre fui apegada a mi padre aunque él era un hombre infiel y violento con mi mamá. Desde temprana edad comencé a servir a Dios participando en diferentes actividades dentro de la iglesia, inclusive estudié para ser Misionera.

Al entrar en la etapa de la adolescencia con tan sólo 15 años comencé a revelarme, llegando al punto de que mis pensamientos me llevaban a querer cometer suicidio, tenía períodos de tristeza y odiaba (sin saberlo) a mi padre porque a pesar de ir a la Iglesia, era infiel a mi mamá y quiso que me abortara cuando yo estaba en su vientre.

Esto provocó en mí indiferencia y la relación de hija a padre ya no era la misma. Mí único escape en ese momento eran mis estudios. A la edad de 20 años mientras concurría a la iglesia, empecé a trabajar y esto me llevó a relacionarme con otro tipo de amistades, iba a discotecas, salía con chicos, ingrese al mundo de la internet, el chat y la música electrónica pero aun así mi vida se volvía mas vacía y sin sentido, todo eso estaba mal.

Necesitaba salir de la rutina y tener un cambio en mi vida. Nunca imaginé llegar a Uruguay, pero una tarde viendo la televisión, me llamó la atención un reportaje del Campamento Beraca y fue allí que decidí participar en Beraca 2005.

Junto a un amigo viaje por tierra cinco días y al llegar me llevaron directo a “Monte Beraca” y desde el primer momento me gustó muchísimo el lugar.

Desde el primer día me cautivó el amor de Jesús en cada uno de los mensajes que hablaron directo en mi interior y me llevaron a darme cuenta del odio y rencor que sentía hacia mi padre y hacia mi misma, de esta manera tomé la decisión de entregarle mi corazón a Dios.

Regresé a Ecuador le pedí perdón a mi papá y me propuse cambiar, dejando atrás aquellas cosas que no servían. De hecho lo hice, pero las situaciones en mi hogar no cambiaban y al no saber esperar en Dios, llegue a experimentar el abandono de mi misma al punto de probar la marihuana, la cocaína y no querer saber nada de Dios.

Pero a pesar de ello Dios continuó tratando conmigo, y me trajo nuevamente a Uruguay donde fui confrontada al darme cuenta que Sus planes eran muy diferentes a los míos y eso marcó mi vida.

Hoy en día estoy colaborando en una escuelita dominical donde ayudo a muchos niños y aprendo muchas cosas, por otra parte Dios me ha permitido conocer lo que es el amor de una familia aquí en Uruguay.

Gracias le doy a Dios porque me sorprende aun más cada día!

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